El Himalaya te espera

¿Te encanta la escalada? ¿Disfrutas de la aventura y sientes una necesidad patológica de desafiar a la naturaleza? ¡Piensa en grande y atrévete con un ocho mil! El espíritu de un hombre también se alimenta de superar retos difíciles de alcanzar.

Nos calzamos nuestras botas, nos echamos la mochila al hombro y nos vamos al Nepal, a la mítica cordillera del Himalaya, el mayor desafío para los amantes del alpinismo.
Subir algunos de sus catorce picos de más de 8.000 metros de altura, es la sensación más cercana que existe a tocar el cielo con las manos. Pero los obstáculos son infinitos: temperaturas irresistibles, tormentas de nieve, vientos congelados, aludes, visibilidad cero... ¿Te atreves con el reto?

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¿Preparado para el ascenso?
Aunque no necesitas ser un escalador profesional para enfrentarte a estos colosos de la geografía, sí es fundamental que domines las diferentes técnicas de la escalada en roca para poderlas aplicar en cada momento. Con una entrenamiento habitual de unos dos o tres años ya estarás listo para la escalada de altura. Es un proceso largo, pero el resultado es mucha más gratificante. ¿Los pasos? 1. Apúntate a un curso de escalada en roca. En tan sólo un fin de semana te harás con las cuerdas, los agarres, la técnica para cada tipo de roca, cómo rapelar, cómo encontrar rutas, cómo usar tus piernas y tus brazos...
2. Empieza a practicar. Cómprate una guía de rutas de escalada y empieza a poner en práctica lo que has aprendido. No hace falta buscar sitios espectaculares, rocas hay en cualquier lugar. Lleva siempre en el maletero tu equipo, nunca sabes dónde ni cuándo puedes encontrar lugares inesperados para la escalada.
3. Escalada artificial. Después de un par de meses de práctica, es el momento de apuntarte a un curso de escalada artificial. Consiste en aprender las técnicas para enfrentarse a paredes sin equipar y difíciles, típicas de las ascensiones alpinas. Dura sólo dos días y te podrá salvar la vida en más de una ocasión.
4. Ahora el hielo. Es un elemento muy común en altas ascensiones, por lo que resulta fundamental saber cómo enfrentarse a él. En unos tres días de curso aprenderás a usar los tornillos de hielo, a hacer reuniones en la nieve, a usar crampones y piolets, a manejar las botas para el hielo, a progresar con equipo pesado...
5. Escaladas a partir de 5.000. Ya estás preparado para afrontar ascensiones serias en alta montaña. Aprenderás a soportar tanto el tiempo hostil como la altitud. Descubrirás pequeños trucos, como aligerar peso del equipo que transportas, derretir hielo, preparar comida o montar un campamento. También podrás comprobar si tu cuerpo responde a la altura, tanto física como psicológicamente.
6. Al Himalaya. Es hora de afrontar el reto que te has marcado: el Himalaya. Puedes comenzar por una montaña técnicamente sencilla, como el Cho Oyu y algún día te verás capacitado para enfrentarte el Everest, el techo del mundo y centro de las pasiones de cualquier montañero.
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14 ocho miles
¿Qué hace tan especial al Himalaya entre los montañeros? Su autenticidad. En el mundo sólo existen 14 cumbres que superan los 8.000 metros y todas ellas se encuentran en el sistema Himalaya-Karakorum. Los números hablan: Everest, 8.848 metros (Nepal-Tibet), K2, 8.611 metros (China-Pakistán) o el Kanchenjunga, 8.598 metros, (Nepal-India), son sólo algunos ejemplos.
Everest. Es la montaña más codiciada por todos los montañeros, por su altura y dificultad, aunque existen rutas fáciles (por la cara sur) y difíciles (la cara norte). Los nepaleses se refieren a ella como Sagarmatha (Diosa del Cielo), mientras los tibetanos la conocen como Chomolungma (Diosa madre del mundo).
Qué te puedes encontrar. Numerosos glaciares (Rongbuk, Kangchung, Khumbu), nieves perpetuas que descienden hasta los 5.800 m de altura sobre el nivel del mar, clima extremo (-36° C en enero, pudiendo llegar incluso a los -60° C, y -20° C en julio, el mes más cálido).
Mejor época para la escalada: de abril a junio.
K2. También llamado Monte Godwin-Austen, Lambha Pahar, Chogori, Kechu o Dapsang, es el segundo monte más alto del mundo pero el más complicado de ascender. Es una pirámide colosal, casi perfecta, formada por caras triangulares y aristas escarpadas, y pronunciados desniveles. La suma de semejante orografía es lo que la ha convertido en el ocho mil más difícil.
Qué te puedes encontrar. Glaciares a 5.000 metros de altura, terreno mixto (roca, nieve, hielo), dificultad sostenida, peligro constante de avalanchas y desprendimientos, viento intenso, frío extremo, sucesión casi incesante de tormentas.
Mejor época para la escalada: junio, julio y agosto.
Kangchenjunga. Se puede traducir del Nepalí como “los cinco tesoros de la nieve”, ya que el macizo contiene cinco picos de más de 8.000 m de altura sobe el nivel del mar. Se trata de una montaña cuya ascensión resulta difícil y agotadora. Se dice que los últimos metros de la cumbre no se han pisado nunca por respeto a los dioses nepalíes. Qué te puedes encontrar. Grietas, fuertes pendientes, vientos, avalanchas.
Mejor época para la escalada. Abril y mayo (premonzón), septiembre y octubre (posmonzón).

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Prepara tu cuerpo para el sobreesfuerzo
La soberbia y la confianza hacen que la gente arriesgue la vida, pierda la vista o quede mutilada durante el ascenso a cualquier cima del Himalaya, especialmente si es un 8.000. Por ello hay que prepararse a conciencia para enfrentarse a la aventura con la máxima seguridad.
Para la práctica adecuada de la alta montaña se necesita, principalmente, resistencia. ¿Cómo obtenerla? Por medio de ejercicios aeróbicos (correr es el más completo), que te proporcionarán el oxígeno necesario para aguantar. Como complemento es conveniente realizar ejercicios complementarios de tres tipos: abdominales para proteger tu espalda; de flexibilidad, que nos ayudará a evitar lesiones como calambres, tirones o desgarres; y entrenamiento con pesas, para fortalecer los hombros, la espalda baja, los cuádriceps de las piernas y las pantorrillas, entre otros músculos. Las barras y los fondos también son muy recomendables, nunca sabemos cuándo vamos a necesitar de una dosis extra de fuerza.
Si no eres una persona muy deportista necesitarás al menos dos años para ponerte en forma y poder enfrentarte a esta aventura.
Y antes de partir
Es fundamental que te hagas un chequeo unos tres meses antes de iniciar el viaje. Necesitas un cuerpo sano y una buena circulación para afrontar el desafío. Por ejemplo, es bueno que midas tu nivel de colesterol, ya que la grasa obstruye las arterias y en poco tiempo puedes sufrir congelaciones; comprueba que no tienes asma, ya que el aire seco y frío puede agravar sus síntomas; chequea corazón, pulmones y cerebro, la sangre se espesa con la altura y aumenta, lo que aumentará la presión sobre las venas potencialmente débiles. Además, debes dejar el tabaco, el alcohol y las comidas grasas.
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Los riesgos Cualquier alpinista conoce los riesgos que entraña una expedición de este tipo, por muy controlada que esté. Los conocimientos de los que se disponga y el factor suerte son fundamentales para coronar cualquier 8.000 con éxito.
Por la altitud. Sentir al comienzo un ligero dolor de cabeza, respiración irregular por la noche o acelerada de día, o creciente potencia en la orina, es algo normal en el aclimatamiento. Insomnio, potencia de orina reducida y dolor de cabeza persistente denotan mal de altura moderado. Mareos, vómitos, pérdida del equilibrio, tos continua y somnolencia son síntomas preocupantes que te avisan de un mal de montaña agudo. Y si ya percibimos fallos en el sistema motor, vómitos, alucinaciones, somnolencia aguada y dificultades para andar (ataxia), o labios amoratados, respiración dificultosa o sonido de gorgoteo al respirar, estamos al borde de un edema cerebral o pulmonar. Por el frío. Pueden producirse congelaciones (normalmente en manos, pies, orejas y nariz y se caracteriza porque los tejido comienzan a adquirir un tono blancuzco, hasta volverse morado y hacerse llagas) e hipotermia (sentirás mareos, desorientación, pulso débil y lento. Todo esto te llevará a un estado de inconsciencia que te puede matar en tan sólo treinta minutos). Ceguera. El sol puede quemar tu córnea, por lo que es imprescindible que lleves gafas de sol, especialmente mientras te encuentres a cierta altura. Aunque está nublado no confíes, los rayos son igualmente dañinos.
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¡Organización!
Existen dos formas de viajar al Himalaya: organizando una expedición de forma independiente, para lo cual necesitarás contar con la experiencia de algún escalador profesional con algún 8.000 sobre sus espaldas; o apuntarte a uno de esos viajes comerciales que te proporcionan todo tipo de comodidades para que la ascensión sea un éxito.
Para empezar te recomendamos la segunda opción aunque, escojas lo que escojas, necesitarás tener unas nociones básicas de lo que necesitas para asegurarte de que la persona o agencia de trekking que contratas te va a suministrar los servicios adecuados en todo momento. Por ejemplo:
La comida
En los campamentos las verduras pueden resultar muy efectivas contra las hemorroides y el estreñimiento. El ajo es buenísimo para adaptarse a la altitud, porque aligera la densidad de la sangre. Salami, queso envasado, mantequilla de cacahuete, mermelada, jamón en lata, comidas precocinadas, snaks, chucherías y dulces, chocolate… Todo lo que el médico te prohíbe por su alto nivel de calorías es válido para ascender a las cimas del Himalaya. Contra el frío, sopas de lata o instantáneas. Durante la ascensión opta por chocolatinas, frutos secos, galletas, barritas y gelatinas energéticas. Los sherpas comen huevos duros durante la escalada, puedes probarlos también. No olvides las bebidas isotónicas. Sobre todo, mentalízate de que tienes que comer, la pérdida de peso es constante (entre cinco y diez kilos durante una expedición), ya que la altitud acelera el metabolismo un 10 %. Lo normal es perder entre cinco y diez kilos en una expedición, aunque comas mucho.
El equipo
Calzado. Cómprate las botas una o dos tallas más grandes de la que te corresponde para que los dedos de los pies se muevan con libertad, evitarás congelaciones. Los crampones que enganches a tus botas deben ser ligeros, pero resistentes. Los hay para hielo y para glaciares.
Ropa. Hazte con tejidos Gore-Tex, que protegen del agua, del frío y del viento; forros polares; anorak ligero de plumas; monos con capucha que cubran bien la cara; gorra para protegerte del sol; guantes o manoplas de plumón para el frío. Es necesario que lleves muchas capas de ropa para ir quitándolas cuando aprieta el calor o poniéndolas cuando se asciende y las temperaturas van bajando.
Cremas. Para evitar quemarte. Debe ser transpirable. El material de escalada como el arnés, piolet o las cuerdas, suele ser proporcionado en una expedición comercial aunque debes probarlo todo antes para acostumbrarte a él y ver que todo funciona, cualquier error puede resultar peligroso. Tampoco te has de preocupar por las tiendas de campaña, los sacos de dormir, colchonetas aislantes, utensilios de cocina, potabilizadores de agua o el combustible.
Mapas y brújula o GPS. Fundamentales por si te pierdes.
Más... Una cámara de fotos para inmortalizar el momento de la cumbre, unos walkies y un teléfono por satélite.
El guía
Tu agencia te ha de proporcionar todos los datos sobre el guía de tu expedición. Contacta con él y comprueba con el Ministerio correspondiente que todos los permisos están en regla.
Los sherpas
Son los que te transportarán todo el equipo pesado. Suelen ser alegres y de carácter abierto, y además se toman muy en serio su herencia montañera nepalí.
Existen programas organizados para subir al Himalaya. Por ejemplo, Viajes Sanga (Telf. 91445 59 60) te ofrece un viaje de 44 días, con acampamiento en base de 27 días y escalada máxima de 8.021 metros, por un precio de 5.500 euros en grupos de diez personas.
Los escaladores más profesionales costean ellos mismos la expedición con patrocinios o vendiendo las imágenes para una firma.
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5 Reglas para sobrevivir 1. Ninguna montaña es segura. La confianza es el peor enemigo. Todas las montañas son imprevisibles y cualquier error puede desencadenar una tragedia. Tu seguridad es responsabilidad tuya, incluso si formas parte de una expedición comercial. 2. Respeta el tiempo meteorológico. Estate alerta, los cambios climáticos son habituales. 3. Asegura cada paso. Las cuerdas serán tu gran aliado. 4. Bebe mucho líquido. La deshidratación es habitual en las ascensiones. 5. Aprovecha para conocerte a ti mismo. Todos los que han vivido esta experiencia coinciden en que resulta muy enriquecedora para el espíritu. Un buen lugar para encontrarse consigo mismo.
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